Hoy no puedo con todo

Martes, 3 de junio de 2025, son las 18:03h. Estoy en mi habitación de Vila-Seca, haciendo tiempo para irme a The Kong Crossfit. Hoy lo necesito. Hoy es un día gris. Hoy no puedo con todo.

Esta noche no he dormido nada. Nada. Me he despertado con mil pensamientos columpiándose en mi cerebro, y así he seguido durante todo el día. Son las seis de la tarde y en nada me voy a Crossfit, con los ojos hinchados de llorar y una presión en el pecho y estómago por comerme la sandía caducada de hace 5 días (me daba lástima tirarla entera) que no me deja respirar. Pero antes necesito soltar esto. Porque me está pesando demasiado.

Volvamos al 24 de abril. Raúl y yo acordamos que el precio final por el coche y los utensilios del hogar sería 8.500€, rebajado por “simpatía” porque sino eran 8.700€ y pico. Un importe que, en su día, asumí entera porque pensaba irme sola. Después se sumó Felipe, y gracias a la vida, también Laura. Pactamos pagar en tres partes: 50 % en junio, 25 % en julio y 25 % en agosto, porque Raúl no cobra en verano.

Y aunque lo teníamos hablado, hoy me ha llegado su mensaje como una bomba:

"Hola Lidia. Recordarte que quedamos que el primer ingreso era en junio y ya estamos en junio. Quedamos que en junio el 50%, por lo que serían 4.250€, ¿prefieres transferencia o efectivo?"

No sé qué ha sido peor: el tono pasivo-agresivo o la sensación de estar pagando por un coche que aún no sé si podré conducir en ese estado al que ni siquiera sé si podré ir y, para una casa en la que aún no sé si viviré. ¿Cómo se hace eso sin perder la cabeza?

He reenviado el mensaje al grupo de Roomies. Menos mal que Laura, siempre sensata y comprensiva, ha estado ahí. Y que Felipe, aunque ausente como siempre, no ha puesto pegas. Gracias a ChatGPT (sí, incluso en mi caos mental lo admito) he hecho los cálculos de cuánto toca a cada uno, porque yo ya no sé ni sumar.

Le he pedido a Raúl su número de cuenta. No quiero quedar mal, aunque por dentro sienta que se ha aprovechado un poco de mi buena fe. Me ha vendido el coche al mismo precio por el que lo compró. ¿Eso tiene sentido? ¿No se supone que los coches pierden valor? Pero claro, yo no dije nada. Porque soy de esas que confían demasiado.

David, por su parte, me pregunta cómo voy a pagar si no tenemos ni visado. Y tiene razón. Porque Amity sigue sin contactar. Nada. Silencio absoluto. El 30 de mayo, Mª José me dijo que metería presión, pero ya estamos a 3 de junio y no ha cambiado nada. David ha pagado 400 € en tasas del Visado (por suerte ya se lo están tramitando) por adelantado, y nosotros seguimos a ciegas, esperando un mail que no llega. Es agotador.

Y por si fuera poco, acabo de recibir un correo de ColdWaterSpring con los precios del alquiler: 1.615,95$ al mes por un apartamento para dos, más agua, basura, alcantarillado (unos 90$ adicionales), y la electricidad a mi cargo. Nada barato pero tampoco desorbitado. Se lo he pasado a Laura. Porque, sinceramente, ojalá haber ido solo con ella desde el principio. Preguntar por Felipe fue un error. El de tres habitaciones cuesta 1.985$, así que la diferencia no era tanta y al menos hubiéramos estado tranquilas.

Estoy ahogada. Siento que no llego, que me supera todo. Este mes tengo lo justo para respirar, y vienen mil gastos. Y aún quedan 27 días para cobrar. Por suerte, viene la paga doble… la cual, es muy probable que, igual que entre, salga.

Hoy solo quiero llorar. Ir al box, soltarlo todo. Volver a casa y no gastar ni un euro más. Hoy quiero un abrazo de mi madre. Que alguien me diga que todo esto pasará. Que saldrá bien.

Porque sé que soy fuerte. Sé que he llegado muy lejos. Pero hoy, solo por hoy, estoy cansada de ser valiente.

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