Stand by
Hay semanas que se atragantan. Y esta… esta se me está haciendo eterna. Pesada. Injusta. Confusa. Dura. No sé ni por dónde empezar. La situación con los visados J1 está paralizada por todo lo que está ocurriendo políticamente en Estados Unidos —Trump, elecciones, incertidumbre— y se ha creado una especie de limbo en el que todo parece congelado. Sin respuestas. Sin certezas. Y con una sensación de ahogo constante. Ahora mismo tengo mi futuro en el aire. El dinero tampoco ayuda. No lo tenía. Pero entonces apareció él. Ese hombre que es, sin saberlo, una de las mayores suertes de mi vida. No he contado aún que será él quien me preste lo que necesito. Nada de bancos, de intereses, de líos. Solo confianza. Y un gesto tan generoso que aún me cuesta creerlo. Bendito el día que pensé en él. Hoy le he escrito a Raúl para decirle que venda sus cosas. Porque esta situación no es segura. Y no queremos arriesgar más de lo que ya estamos arriesgando. Felipe está en las mismas. María José tambié...