Junio ya está aquí, y la incertidumbre se ha instalado conmigo como una compañera de piso que nunca paga alquiler, pero que me roba el sueño cada noche. Después de semanas de refrescar páginas, cerrar sesiones, volver a abrirlas y pelearme con formularios imposibles… el miércoles 28 de mayo a las 22:43 (sí, tengo el dato grabado como si fuera mi cumpleaños), ¡POR FIN envié la solicitud para el puesto en Lakin!
No fue fácil. Lo hice y deshice unas 50.000 veces. Entre datos que no tenía (número de seguridad social, carnet docente, alojamiento...) y formularios que se refrescaban y necesitaba iniciar sesión cada vez, creía que nunca lo acabaría completando. En medio del caos, confieso que tiré de creatividad para conseguir las cartas de recomendación: me hice pasar por Cristina y por mi hermana. Sí, lo sé. A estas alturas, el “yo me lo guiso, yo me lo como” ya es un lema vital. Y cuando una quiere las cosas para "ayer", todavía más.
Finalmente he aplicado a 2º de Educación Primaria (FY26 2nd Grade Teacher - DLI Spanish), por recomendación de Ana. No sé si será mejor o peor, pero al menos es. Una decisión más tomada, un paso más hacia lo que (espero) será mi aula el próximo curso. Aunque nada más enviarlo y recibir la confirmación, Elliot Wasbotten (el Decano de Estudiantes de Lakin Prep Academy), nos contactó para darnos la bienvenida y crear una cuenta en cuenta MyIB. De nuevo, otro formulario a medias y a esperas de contestación (aunque debo reconcoer que este parece mucho más sencillo y, se agradece).
Mientras tanto, los días siguen pasando y Amity, el RD-2019, sigue sin darnos noticias sobre el visado.
En cambio, David —un chico andaluz que también ha sido seleccionado (pero en un isntituto)— ya tiene a su distrito tramitándoselo. No es por comparar… pero comparo. Y me agobio. Porque yo ni visado, ni vuelo, ni casa, ni paz mental.
Hablando de casa: Felipe brilla por su ausencia, y ColdWaterSpring no nos deja acceder sin ciertos datos que aún no tenemos (pero que él sí tiene). Y yo, sinceramente, me estoy empezando a arrepentir de no haberme mudado sola con Laura desde el principio a un apartamento con dos habitaciones. Las señales estaban, pero a veces una se hace la sueca. Por otro lado, Raúl ya ha terminado su etapa en Arizona y me "reclama" el pago del primer traspaso que acordamos de los 8500€ totales... Y yo, con mis 2.000 € de ahorros y 0 visado, solo puedo suspirar fuerte y contar hasta 10.
Entre tanto caos, también hay cosas bonitas. María Fabra se viene a Estados Unidos (ella a Delaware), y he descubierto que una antigua compañera de mi hermana está de profesora visitante en California. Su Instagram es pura inspiración. Hoy me he emocionado con uno de sus posts. Escribía: “La experiencia que me ha cambiado la vida: amor propio y otra Sonia.". Se me ha erizado la piel. Me ha removido algo por dentro. Porque la próxima podría ser yo escribiendo eso. Y aunque da vértigo… también da esperanza.
Y como si fuera poco, sigo esperando que mi nombre salga en el BOE para enviar mi solicitud a los Servicios Territoriales de Tarragona. Porque, sí, otro drama fue que allí no sabían ni lo que tenían que hacer con mi caso. Me hablaban de excedencias y de normativas varias. Menos mal que fui a esa cena Erasmus el jueves el 23 de mayo (bendita intuición) y Laia y Jordi, el director del Joan Rebull, me recomendaron que fuese presencialmente. Y oye, parece que algo se movió y mientras tanto, Mª José sigue presionando para que se agilicen los trámites del visado, esa muejr se ha convertido en la Diosa a la que le rezo.
Y yo aquí sigo: entre formularios, documentos, mails sin respuesta y emociones a flor de piel.
Estresada, agotada y con la cabeza a mil… pero también muy ilusionada. Siento que estoy desconectada de todo lo que pasa en mi entorno: de mi familia, de mis amigos… De hecho, le dije a mi madre que creo que estaré más conectada con ellos cuando esté allí, en Arizona, que en estas últimas semanas aquí. al final, también estoy cerrando el curso (evaluaciones, informes...). La distancia a veces es paradójica: separa, sí, pero también puede acercar de formas inesperadas. Y mi prioridad ahora es hablar con mis futuros compañeros PPVV y tratar de dejar todos los documentos perfectamente atados lo antes posible.
Pero sé que todo esto es porque se está construyendo algo muy grande. Y la cuenta atrás ha empezado. Y aunque a veces el miedo me sacude, también me empuja hacia adelante. Porque sé que lo que viene… vale la pena.
“No puedes descubrir nuevos océanos a menos que tengas el coraje de perder de vista la orilla.”
— André Gide
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