Stand by
Hay semanas que se atragantan. Y esta… esta se me está haciendo eterna. Pesada. Injusta. Confusa. Dura.
No sé ni por dónde empezar.
La situación con los visados J1 está paralizada por todo lo que está ocurriendo políticamente en Estados Unidos —Trump, elecciones, incertidumbre— y se ha creado una especie de limbo en el que todo parece congelado. Sin respuestas. Sin certezas. Y con una sensación de ahogo constante. Ahora mismo tengo mi futuro en el aire.
El dinero tampoco ayuda. No lo tenía. Pero entonces apareció él. Ese hombre que es, sin saberlo, una de las mayores suertes de mi vida. No he contado aún que será él quien me preste lo que necesito. Nada de bancos, de intereses, de líos. Solo confianza. Y un gesto tan generoso que aún me cuesta creerlo. Bendito el día que pensé en él.
Hoy le he escrito a Raúl para decirle que venda sus cosas. Porque esta situación no es segura. Y no queremos arriesgar más de lo que ya estamos arriesgando. Felipe está en las mismas. María José también va a ciegas. Nadie sabe nada. Yo sigo subiendo documentación a Amity como si con cada archivo pudiera empujar un poco más esta montaña para que se mueva. Y parece ser que, de momento, lo que ha movido es el, WES, al fin finalizado.
Desde Coldwater Spring parece que ya nos han reservado el alojamiento. Solo faltan los 500$. Hoy Ana me ha mandado un mensaje que me ha hecho sonreír. Me ha dicho que esto es como la remontada de Alcaraz el domingo en Roland Garros, cuando nadie se lo esperaba y acabó ganando. Me aferro a eso. A la esperanza.
En cambio, María, la de Enguera, no deja de mandarme cosas que me hacen sentir peor. “Good news”, dice. Pero sabe perfectamente que no lo son. Claro, ella tiene su visado H1B y su camino despejado.
No tenía ni ganas de ir al Festival de Les Arts. Pero fui. Y en medio del caos, las señales siguen apareciendo. Justo una publicidad de Paco Martínez, y ese mismo día estuve mirando maletas nuevas porque la mía está rota. Y OjeteCalor cerró con “Un beso y una flor” de Nino Bravo. Y no sé. A veces quiero creer que todo eso significa algo.
Hoy ha empezado la jornada continua en el cole. Un respiro. Algo es algo.
Pero la realidad es que ya no tengo cosas para la casa. No tengo coche. Y no sé dónde estaré el curso que viene. Si esto no sale, en el Joan Rebull ya no me van a reclamar. Me tocaría irme a Sabadell. Empezar de cero. Otra vez.
Y no tengo fuerzas.
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